
La ciudad está plagada de atractivos: jardines tradicionales, el castillo, antiguos barrios, museos, templos, santuarios, mercados y otros.
En el centro de la ciudad se encuentran los jardines Kenroku-en, de los más bellos del país, que combinan los seis atributos que debe tener un jardín: espacios abiertos, espacios íntimos, ingenuidad, antigüedad, agua y vistas panorámicas. Contiene unos 12.000 árboles de 150 variedades, que armonizan con riachuelos serpenteantes, estanques y puentes.
El Castillo de Kanazawa fue la residencia de la famila Maeda desde su llegada a la ciudad en el siglo XVI. Posteriormente, en el siglo XIX, se construyeron sus fortificaciones, aunque un incendio lo arrasó todo, excepto la puerta de Ishikawa-mon. En 1998 se restauró gran parte de la estructura, que constituye actualmente el mayor castillo de madera construido desde la era Meiji en Japón.
Kanazawa posee, además, barrios de gran interés que mantienen su fisonomía tradicional. Es el caso de Nagamachi, con muretes de tierra y pintorescos canales; Higashi Chava, con sus calles angostas y serpenteantes, edificios antiguos y celosías; y Kazue-machi Chava, un antiguo barrio de geishas donde se encuentran los restaurantes típicos.